EDITORIAL

“A vosotras, mujeres del mundo entero, os doy mi más cordial saludo”- encabezaría una de sus cartas apostólicas el Papa Juan Pablo II, con motivo de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, encuentro que calaría profundamente en las ideas de todas aquellas dispuestas a defender sus derechos tanto genéricos como intelectuales.

Cincuenta siglos de pensamiento, miles de ideas puestas en acción y otras miles aún subyugadas u ocultas. Pero cuando alguna de éstas últimas es ligeramente apreciada por alguien entonces el mérito es doble, pues es tan importante la idea como quien la desarrolla y si a eso agregamos que ha sido una mujer quien lo ha hecho, entonces la importancia se triplica por atreverse “el segundo sexo”- como diría Simone de Beauvoir - a descubrir algo. Entre estos casos se encuentra la malagueña (o podríamos decir, “la universal”) María Zambrano, que llevó a cuestas no sólo el peso del exilio, sino también el peso de la filosofía y sus mundos posibles, esos pequeños que se trasmutan y terminan siendo impalpables. Embriagada por tres fuerzas: la mística cristiana, la violencia filosófica y la poesía en su estado puro, se da a la tarea de explicar esa parte de nosotros que se detiene ante la razón y evoca otros períodos, turbios ya, donde los instintos regían nuestros actos y la vida seguía el recorrido del Ouroboros.

Es por ello que “Vivarium”, en esta oportunidad, ha querido saludar a nuestra María, que tanta importancia tuvo para la historia del pensamiento y para todos aquellos que nos sentimos parte de esa Cuba Secreta que tanto amó.

Algunos de sus planteamientos, tanto iniciáticos como aquellos controversiales que encabezarían cada una de sus obras, son tema de discusión, rica en opiniones para investigadores, poetas, ensayistas y admiradores de su obra. Así es el caso de los escritores Marie Poumier, Ivette Fuentes, Madelín Cámara, Lourdes Rensoli, Dominique Oliva, Rogelio Blanco y Amanda Rosa Pérez Morales, quienes deciden polemizar a partir de conceptos e ideas desarrolladas y mantenidas a lo largo de toda su producción filosófica, mientras que los profesores Jesús Moreno Sanz y Virginia Trueba, teorizan a partir de los aportes hechos por la autora al campo del pensamiento poético. Además, confluyen en esta edición los trabajos de David Ramírez, quien nos sorprende con una interesante relación entre Levinas y nuestro querido José Lezama Lima a propósito de la problemática ética y Helena Ospina de Fonseca quien nos deleita con una de esas curiosidades casi místicas; en esta oportunidad algunos datos sobre cuatro mujeres llamadas Teresa: Teresa de Ávila, Teresa de Lisieux, Teresa Benedicta de la Cruz y Teresa de Calcuta.

Como variados son los recursos expresivos, variadas son las formas de llegar a la esencia tanto teórica como espiritual de un pensador. Así, Raúl González García y Marisela Barreras nos brindan su arte para dialogar sobre temáticas zambranianas de incalculable vigencia existencial.

“Desde las oscuras manos del Olvido” pone a nuestra valoración una carta inédita escrita por María Zambrano a Eloísa Lezama Lima, hermana de su entrañable amigo José Lezama Lima –cortesía que mucho agradecemos de Ileana Bustillo, sobrina-nieta del poeta habanero, y que nos enviara seleccionada de entre la papelería inédita que obra en el archivo familiar Lezama Lima, permitida a hacerse pública por cortesía expresa de los Herederos- dando fe del sentimiento nacido a la muerte de quien llamara “Hombre verdadero”.

De esta manera, “Vivarium” abre sus puertas una vez más a toda alma inquieta como aquella a la que esta vez ha decidido homenajear. Por ello reciban ella y todas las pensadoras, nuestra más profunda admiración, o como diría Juan Pablo II, nuestra bendición.